31 octubre, 2016

Poema. Alta hora de la noche, Roque Dalton




Cuando sepas que he muerto no pronuncies mi nombre
porque se detendría la muerte y el reposo.

Tu voz, que es la campana de los cinco sentidos,
seria el tenue faro buscado por mi niebla.

Cuando sepas que he muerto di sílabas extrañas
Pronuncia flor, abeja, lágrima, pan, tormenta.

No dejas que tus labios hallen mis once letras.
Tengo sueño, he amado, he ganado el silencio.

No pronuncies mi nombres cuando sepas que he muerto:
desde la oscura tierra vendría por tu voz


corto, Charles Bukowski




Me gustaría llorar
pero la pena es una
estupidez.

Cartas, Franz Kafka.



No sé cómo abarcar toda esta dicha en palabras, ojos, manos y este corazón. No sé cómo abarcar la felicidad de tenerte aquí, la alegría de que me pertenezcas. No solo te amo a ti. Es más lo que amo: amo la existencia que tú me otorgas.

Poema. Las paredes, Blas de Otero


Te extraño mucho
porque me haces una falta sin fondo.
Siento frió en los pies
y calor en todo el cuerpo.
Cuando tu estas
a mi lado,
el mundo rebosa, palpita, se desborda.
Ahora es un cántaro vació,
a punto de quebrarse.
Mujer, dame de beber.
Tengo agrietados los labios
y las manos transparentes.
He comido
tragando ausencia, vació.
Las paredes del salón
te reclaman, me cercan.
El ventanal parpadea.

17 agosto, 2016

Poema, Hacia nuevos mares. Friedrich Nietzsche


Allí quiero ir; aún confío
en mi aptitud y en mí.
En torno, el mar abierto, por el azul
navega plácida mi barca. 
Todo resplandece nuevo y renovado,
dormita en el espacio y el tiempo el mediodía.
Sólo tu ojo — desmesurado
me contempla ¡oh Eternidad!

Poema, Ecce homo. Friedrich Nietzsche.



¡Sí! ¡Sé de dónde procedo!
Insaciable cual la llama
quemo, abrazo y me consumo.
Luz se vuelve cuanto toco
y carbón cuanto abandonó:
llama soy sin duda alguna.

Poema, ¡Hombre! ¡Presta atención! - Friedrich Nietzsche


¡Hombre! ¡Presta atención!
¿Qué dice la profunda medianoche?
«Yo dormía, dormía —
De un profundo sueño desperté: —
El mundo es profundo,
y pensado aún más profundo que el día.
Profundo es su dolor —,
el gozo — más profundo aún que el sufrimiento.
Dice el dolor: ¡pasa!
Mas todo gozo quiere eternidad,
— ¡quiere profunda, profunda eternidad!».

Poema, Entre amigos. Friedrich Nietzsche.




Un epílogo

1

Hermoso es compartir el silencio,
más hermoso es compartir la risa —
tumbado sobre el musgo a la sombra del haya,
bajo un cielo de seda
reír alegre entre amigos
dejando ver los blancos dientes. 
Si lo hice bien, callemos,
si lo hice mal, riamos,
y hagámoslo siempre peor,
hagámoslo peor, y maliciosos riamos
hasta ascender a nuestra sepultura. 
¡Amigos! ¡Sí! ¿Así ha de suceder?
Hasta la vista. ¡Amén!

2

¡Ni disculpas, ni perdón!
¡Envidiad alegres, cordialmente libres,
el tono, el corazón y la hospitalidad
de este libro tan poco razonable!
Creedme, amigos, ¡no para ser maldita
me fue concedida mi sinrazón! 
Lo que yo encuentro, lo que yo busco,
¿estaba ya en algún libro?
¡Honrad en mí la secta de los locos!
¡Aprended de este libro enloquecido
cómo la razón — «entra en razón»! 
Ea, amigos, ¿ha de suceder?
Hasta la vista. ¡Amén!

Poema, la gaya ciencia. Friedrich Nietzsche.


Esto no es un libro: ¡qué encierran los libros,
esos sarcófagos y sudarios!
El pasado es su botín:
pero aquí vive un eterno Presente. 
Esto no es un libro: ¡qué encierran los libros!
¡qué encierran sarcófagos y sudarios!
Esto es una voluntad, una promesa,
esto es un viento marino, un levar anclas,
esto es una última ruptura de puentes,
un rugido de engranajes, un gobernar el timón;
¡brama el cañón, blanco humea su fuego,
ríe el mar, la inmensidad!