05 julio, 2016

Poema. Charles Bukowski, Tengo un azulejo


Tengo un azulejo en el corazón que
quiere salir
pero soy muy listo, solo le dejo salir
por la noche alguna vez
cuando todos duermen.
le digo, sé que estás ahí,
así que no te pongas
triste.

luego lo vuelvo a meter,
pero sigue cantando un poquito
adentro, tampoco quiero que se me
muera
y dormimos juntos
así
con nuestro
pacto secreto
y es tan grato que podría
hacer llorar a
un hombre, pero yo no
lloro, ¿y
tu?






04 julio, 2016

Poema. Roger Wolfe, Las autoridades literarias advierten: ser feliz perjudica seriamente la salud



LAS AUTORIDADES LITERARIAS ADVIERTEN: SER FELIZ PERJUDICA SERIAMENTE LA SALUD


Llegué a creer que la felicidad
no es un asunto de los seres humanos
Félix Grande


Hay algunos - por increíble que parezca a estas alturas-
que todavía se convierten en borrachos
por influencia de los poetas simbolistas.
Otros - de manera igualmente increíble-
acaban chutándose heroína
porque momias como William Burroughs
contaban con pelos y señales que lo hacían.
Por motivos parecidos
tú negaste siempre la felicidad,
que como ya se sabe
es un asunto muy mal visto
entre las mentes pensantes de todo este tinglado.
Hasta que la felicidad te cayó encima
como un plato de sopa
que alguien te hubiera volcado en el regazo.
¿Qué demonios era esto?
No estaba programado.
Era un contratiempo nuevo;
era de auténtica vergüenza.
Como, de niños, mojar la cama
o hacérselo en los calzoncillos.
Menudo bochorno.
¿Quién te iba a sacad de ésta?
Pero la felicidad insistió en agitarse dentro de ti;
te recorría de arriba abajo
como un flujo de saliva electrizada.
Y se te ocurrieron ideas muy extrañas:
abandonarlo todo,
salir corriendo dando gritos de alegría,
tirar la casa por la ventana
y lanzarte en plancha a la vida.
La hostia fue de órdago.


Los hijosdeputa habían vaciado la piscina.

Poema. Jaime Gil de Biedma, No volveré a ser joven.



No volveré a ser joven
Que la vida iba en serio
uno lo empieza a comprender más tarde
-como todos los jóvenes, yo vine
a llevarme la vida por delante.

Dejar huella quería
y marcharme entre aplausos
-envejecer, morir, eran tan solo
las dimensiones del teatro.

Pero ha pasado el tiempo
y la verdad desagradable asoma:
envejecer, morir,
es el único argumento de la obra.

Poema. Homero Manzi, Definiciones para esperar mi muerte



Puedo cerrar los ojos
lejos de las pequeñas sonrisas que conozco.
Escuchando estos ruidos recién llegados.
Viendo esas caras nuevas.
Como si de pronto
los mil lentes de la locura
me transladaran a un planeta ignorado.
Estoy lleno de voces y de colores
que juraron acompañarme hasta la muerte
como amantes resignadas
al breve paso de mi eternidad.
Sé que hay recuerdos que querrán abandonarme
sólo cuando mi cuerpo hinche un hormiguero sobre la tierra.
Sé que hay lágrimas largamente preparadas para mi ausencia.
Sé que mi nombre resonará en oídos queridos
con la perfección de una imagen.
Y también sé que a veces dejará de ser un nombre
y será un par de palabras sin sentido.
Estoy lleno de voces y de colores.
Unas veces recogidos en el sonambulismo
de la marcha.
Otras, inventados tras mi propia soledad.
Con ellos se integrará un cortejo final de despedida.
Se cambiarán en lágrimas y palabras piadosas.
Pero hoy, en medio de lo que todavía no he podido amar;
evoco a los marinos encerrados en las paredes altas dela tormenta;
a los soldados caídos sobre hierbas lejanas;
a los peregrinos que duermen bajo la sombra de árboles innominados;
a los niños que yacen contemplando el yeso de los hospitales
y a los desesperados, que entregan el último gesto
frente al paisaje final e instantáneo de la demencia.

Poema. Cesare Pavese, Vendrá la muerte y tendrá tus ojos



Vendrá la muerte y tendrá tus ojos
esta muerte que nos acompaña
de la mañana a la noche, insomne,
sorda, como un viejo remordimiento
o un vicio absurdo. Tus ojos
serán una palabra vana,
un grito acallado, un silencio.
Así los ves cada mañana
cuando te inclinas sola ante el espejo.
Oh querida esperanza
también nosotros aquel día
sabremos que eres la vida y eres la nada!


La muerte tiene una mirada para todos.
Vendrá la muerte y tendrá tus ojos.
será como abandonar un vicio,
como ver que emerge de nuevo
un rostro muerto en el espejo,
como escuchar un labio cerrado.
Descenderemos, mudos, al abismo.

03 julio, 2016

Poema, César Vallejo, Los dados eternos

Musicalizado por Moncho Otero- vídeo perteneciente a Quetzal

Dios mío, estoy llorando el ser que vivo;
me pesa haber tomándote tu pan;
pero este pobre barro pensativo
no es costra fermentada en tu costado:
¡tú no tienes Marías que se van!

Dios mío, si tú hubieras sido hombre,
hoy supieras ser Dios;
pero tú, que estuviste siempre bien,
no sientes nada de tu creación.
¡Y el hombre sí te sufre: el Dios es él!

Hoy que en mis ojos brujos hay candelas,
como en un condenado,
Dios mío, prenderás todas tus velas,
y jugaremos con el viejo dado.
Tal vez ¡oh jugador! al dar la suerte
del universo todo,
surgirán las ojeras de la Muerte,
como dos ases fúnebres de lodo.

Dios míos, y esta noche sorda, obscura,
ya no podrás jugar, porque la Tierra
es un dado roído y ya redondo
a fuerza de rodar a la aventura,
que no puede parar sino en un hueco,
en el hueco de inmensa sepultura.

02 julio, 2016

Poema. Pablo de rokha



Posiblemente quepa todo el mar en tus ojos
y quepa todo el sol en tu actitud de acuario;
como un perro amarillo te siguen los otoños,
y, ceñida de dioses fluviales y astronómicos,
eres la eternidad en la gota de espanto.

Fragmento: Pablo de Rokha. Los Gemidos, Elegía del hombre soltero


  Graham Dean

Juventud, juventud llena de precoces canas, lluviosa juventud; dormir sobre la panza pública de las rameras y enflaquecer pensando; libros y libros y libros, enfermedad retórica, literatura y alcohol, dispepsia, cansancio, aburrimiento y precoz pesimismo banal y literario, miseria, lujuria, congoja y triste, amarga pose de poeta melancólico, e infame SABIDURÍA; cuando sonríe el alba, venir dando traspiés, dando traspiés camino del hogar polvoroso, o bloquear sobre el lecho vinagre y mustio; y atardeciendo, ladrar, ladrar, ladrar como ladrara el más podrido de los académicos.

25 junio, 2016

Poema, Charles Bukowski. Se avecina el ocaso


Graham Dean

no hay quien se lamente de mi partida,
ni siquiera yo;
pero me gustaría escuchar el canto de algún juglar
o al menos algún brindis con una copa de vino.
creo que debe resultar molesta sobre todo para los jóvenes:
una muerte lenta y apacible.
aun así podría resultar todo un sueño hecho realidad para cualquier hombre;
uno desea zarpar en una vieja embarcación,
con sus cascos cubiertos de costras blancas de sal
desplazándose sobre el mar mientras sacude nuestras ideas de inmortalidad.
agua de mar en nuestras narices
agua de mar en nuestro cabello
agua de mar hasta el tuétano, en los ojos
y sí, también dentro de nuestro pecho.
¿acaso extrañaremos
el amor de una mujer o la música o los alimentos
o el retozar de un enorme y musculoso
caballo, pateando terrones y destinos
alto y lejos
por un instante mientras se avecina el ocaso?

Roger wolfe, Cinco mil, ochocientos millones de pares de ojos. Poema


¿Quien quiere un puño 
una piedra
un puñal 
una pistola
una palabra
cuando existe
el gélido desprecio
de la indiferencia,
profundo
y devastador 
como cincomilochocientosmillones
de pares de ojos 
mirando hacia otra parte?