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28 julio, 2016

Poema. Charles bukowski, Mariposas




Creo que las cosas hay que ganárselas
pero también creo en el regalo 
inesperado 
y siempre es maravilloso 
cuando una mujer que ha leído tu obra
(o parte de ella, por lo menos) 
se entrega 
como caída del cielo, 
una completa
desconocida.

semejante ofrecimiento
semejante comunión
deben considerarse
sagrados.

las manos 
los dedos 
el pelo 
el olor 
la luz.

23 julio, 2016

Charles Bukowski, Poema.



Era una especie de enfermedad triste, de tristeza enferma, en la que llega un momento en que ya no puedes sentirte peor. Creo que sabes lo que quiero decir. Creo que todo el mundo siente eso de vez en cuando. Pero yo lo he sentido muy a menudo, demasiado a menudo.

05 julio, 2016

Poema. Charles Bukowski, Tengo un azulejo


Tengo un azulejo en el corazón que
quiere salir
pero soy muy listo, solo le dejo salir
por la noche alguna vez
cuando todos duermen.
le digo, sé que estás ahí,
así que no te pongas
triste.

luego lo vuelvo a meter,
pero sigue cantando un poquito
adentro, tampoco quiero que se me
muera
y dormimos juntos
así
con nuestro
pacto secreto
y es tan grato que podría
hacer llorar a
un hombre, pero yo no
lloro, ¿y
tu?






25 junio, 2016

Poema, Charles Bukowski. Se avecina el ocaso


Graham Dean

no hay quien se lamente de mi partida,
ni siquiera yo;
pero me gustaría escuchar el canto de algún juglar
o al menos algún brindis con una copa de vino.
creo que debe resultar molesta sobre todo para los jóvenes:
una muerte lenta y apacible.
aun así podría resultar todo un sueño hecho realidad para cualquier hombre;
uno desea zarpar en una vieja embarcación,
con sus cascos cubiertos de costras blancas de sal
desplazándose sobre el mar mientras sacude nuestras ideas de inmortalidad.
agua de mar en nuestras narices
agua de mar en nuestro cabello
agua de mar hasta el tuétano, en los ojos
y sí, también dentro de nuestro pecho.
¿acaso extrañaremos
el amor de una mujer o la música o los alimentos
o el retozar de un enorme y musculoso
caballo, pateando terrones y destinos
alto y lejos
por un instante mientras se avecina el ocaso?

Fragmento, Edgar Allan Poe, William Wilson.



en aquel momento alguien movió el pestillo de la puerta.
Me apresure a evitar una intrusión, volviendo inmediatamente
hacia mi moribundo antagonista.
¿pero que lenguaje humano puede pintar esa estupefacción, ese horror 
que se posesionaron de mi frente al espectaculo que me esperaba?
El breve instante en que había apartado mis ojos parecía haber bastado 
para producir un cambio material en la disposición de aquel angulo del aposento.
Donde antes no había nada, alzábase ahora un gran espejo 
(o por lo menos me parecio asi en mi confusion).
Y cuando avanzaba hacia el, en el colmo del espanto, mi propia imagen,
pero cubierta de sangre, y pálido el rostro, vino a mi encuentro tambaleándose.
Tal me había parecido, lo repito, pero me equivocaba.
era mi antagonista , era Wilson, quien se erguía ante mi agonizante. 
Su mascara y su capa yacían en el suelo, donde las había arrojado.
No había una sola hebra en sus ropas, ni una línea en las definidas y singulares
facciones de su rostro, que no fueran las mías, que no coincidieran en la más absoluta identidad.
Era Wilson. Pero ya no hablaba con un susurro, y hubiera podido creer 
que era yo mismo el que hablaba cuando dijo:

-Has vencido y me entrego. Pero también estas muerto desde ahora...
muerto para el mundo, para el cielo y para la esperanza.

¡En mi existías... y al matarme, ve en esta imagen,

 que es la tuya, cómo te has asesinado a ti mismo!