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06 abril, 2018

Bulto sin amor - Vicente Aleixandre

Klaudia pavlicko - lost   Insta - Web

Basta, tristeza, basta, basta, basta.

No pienses más en esos ojos que te duelen,
en esa frente pura encerrada en sus muros,
en ese pelo rubio, que una noche ondulara.

¡Una noche! Una vida, todo un pesar, todo un amor, toda
una dulce sangre.
Toda una luz que bebí de unas venas,
en medio de la noche y en los días radiantes.

Te amé... No sé. No sé qué es el amor.
Te padecí gloriosamente como a la sangre misma
como el doloroso martillo que hace vivir y mata.

Sentí diariamente que la vida es la muerte.
Supe lo que es amar porque morí a diario.

Pero no morí nunca. No se muere. Se muere...
Se muere sobre un aire, sobre un hombro no amante.
Sobre una tierra indiferente para los mismos besos.

Eras tan tierna; eras allí, remotamente, hace mucho,
eras tan dulce como el viento en las hojas,
como un montón de rosas para los labios fijos.

Después, un rayo vengativo, no sé que destino enigmático,
qué luz maldita de un cielo de tormenta,
descargó su morado relámpago sobre tu frente pura,
sobre tus ojos dulces,
sobre aquellos labios tempranos.

Y tus ojos de fósforo lucieron sin espera,
lucieron sobre un monte pelado sin amores,
y se encendieron rojos para siempre en la aurora,
cielo que me cubriera tan bajo como el odio.

¿Quién eres tú? ¿Qué rostro es ése, qué dureza diamantina?
¿Qué mármol enrojecido por la tormenta
que los besos no aplacan, ni la dulce memoria?
Beso tu bulto, pétrea rosa sin sangre.
Tu pecho silencioso donde resbala el agua.
Tu rostro donde nunca brilla la luz azul,
aquella senda pura de la blandas miradas.
Beso tus manos que no vuelan a labios.
Beso su gotear de un cielo entristecido.
Pero quizá no beso sino mis puras lágrimas.

Esta piedra que estrecho como se estrecha un ave,
ave inmensa de pluma donde enterrar un rostro,
no es un ave, es la roca, es la dura montaña,
cuerpo humano sin vida a quien pido la muerte.


24 julio, 2016

Poema, Blas de Otero, Tarde es; amor


Volví la frente: estabas. Estuviste
Esperándome siempre.
Detrás de una palabra
maravillosa, siempre.

07 julio, 2016

Poema. Alfonsina Storni, XXXVII

"Hotarubi no mori e"  - Anime Film


En una columna me apoyó, y te sueño. 
Mi mejilla, en contacto con el frío mármol hiela mi corazón.
Gruesas lágrimas caen de mis ojos.
Soy feliz, pero lloro.

06 julio, 2016

Poema. William Blake, Secreto del amor

 Jesùs Leguizamo portait III


No digas nunca a tu amor, amor que nunca puede decirse;
pues la brisa suave tiembla silenciosamente, invisiblemente.

Yo dije a mi amor, yo dije a mi amor, yo dije a mi amor mi
corazón entero, tambaleando, helado, entre pavorosos sustos.
¡Ay! ¡ella se fue de mí!

Cuando ella se había ido, un caminante llegó silenciosamente,
invisiblemente; y se la llevo suspirando.

12 noviembre, 2015

[Poema] Claudio de alas para, "El niño que enloqueció de amor" [Libro]



Arrullemos al Niño, que se muere de amor;
embrujado él está de una oculta inquietud
que a sus ojos les da visionario esplendor,
sin saber que llegó su sombrío ataúd...
Arrullemos al Niño, que se muere de amor.

Su reír, su pesar, su terror, su querer
derramaron la luz de un doliente cantar
que cantó a su pesar una bella mujer,
sin saber ni creer que hay locura de amar...
Arrullemos al Niño, que enfermo de querer.

De querer y sufrir, se turbó su razón:
anublada la luz, anublose su faz;
y su dulce niñez, bajo extraña expiación,
se perdió en el terror de un supremo jamás...
Arrullemos al Niño, que perdió el corazón.

¿Quién descifra el decir que callara el papel?
¿Quién alivia el pesar de tan costo sufrir?
Lo que calla el cantor, lo que dirá algún pincel
con ansioso llorar o angustioso reír...
Arrullemos al Niño, que enfermó por la infiel.

Me pregunto si Aquel que la historia encontró
del infante infeliz de la fiebre fatal,

¿no será el mismo Ser que hace tiempo rodó
bajo el trágico ardor de ese amor espectral...?
Arrullemos al Niño, que su llanto lloró.

Y si fuera verdad, bien merece el placer
de olvidar el dolor y sentir el amor;
y que en torno de sí, una extraña mujer
le prodigue su ser con ansioso fervor...
Arrullemos al Niño, que entrevió ese querer.

evocación:                                                    

En la noche lunar o en el triste arrebol,
¡oh mujeres de amor! esta historia contad:
y ante el Niño infeliz, incendiado por el sol,
¡oh mujeres de luz! con ternura llorad.

El querer, el sufrir, el pesar y el terror
le rompieron de amor su amoroso laúd:
albo lirio a su albor, deja aquí el trovador,
como nimbo de paz en su blanco ataúd.