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14 junio, 2016

Demian, Hermann Hesse. Fragmento



Y me contó la historia de un muchacho enamorado de una estrella. Adoraba a su estrella junto al mar, tendía sus brazos hacia ella, soñaba con ella y le dirigía todos sus pensamientos. Pero sabía, o creía saber, que una estrella no puede ser abrazada por un ser humano. Creía que su destino era amar a una estrella sin esperanza; y sobre esta idea construyó todo un poema vital de renuncia y de sufrimiento silencioso y fiel que habría de purificarle y perfeccionarle. Todos sus sueños se concentraban en la estrella. Una noche estaba de nuevo junto al mar, sobre un acantilado, contemplando la estrella y ardiendo de amor hacia ella. En el momento de mayor pasión dio unos pasos hacia adelante y se lanzó al vacío, a su encuentro. Pero en el instante de tirarse pensó que era imposible y cayó a la playa destrozado. No había sabido amar. Si en el momento de lanzarse hubiera tenido la fuerza de creer firmemente en la realización de su amor, hubiese volado hacia arriba a reunirse con su estrella.

17 noviembre, 2015

[Diario] Diarios, Franz Kafka [25 de enero de 1922]



25 [de enero de 1922]. Triste con motivo. Dependiente de él. Siempre en peligro. Ninguna salida.
ºQué fácil fue la primera vez, qué difícil esta. Con qué desamparo me mira el tirano:
«¿A ese sitio me llevas?». Así que, a pesar de todo, ninguna tranquilidad, por la tarde
ya está sepultada la esperanza de la mañana. Es imposible adaptarse con agrado a semejante
vida, seguro que aún nadie ha podido hacerlo. Cuando otros han llegado a esa frontera
-y ya es lamentable el haber llegado a ella-, se han desviado, yo no puedo hacerlo.
Asimismo me parece que en modo alguno he sido yo el que ha llegado a esa frontera,
sino que ya de niño fui empujado a ella y atado allí con cadenas, solo la conciencia
de mi desdicha ha ido apareciendo paulatinamente, la desdicha misma ya estaba lista allí,
para verla no hacía falta una mirada profética, solo una mirada penetrante.

Por la mañana pensé: 
«Pero quizá puedas vivir de esa manera, solo tienes que protegerte
de las mujeres
». Protegerse de las mujeres, pero estas ya están en el «de-esa-manera».

Sería muy injusto decir que me has abandonado, pero lo que sí es verdad es que yo estoy
abandonado y, a veces, terriblemente.

También en el sentido de la 
«decisión» tengo yo derecho a estar ilimitadamente desesperado
de mi situación.